La Argentina recibió la peor de las calificaciones en las pruebas PISA 2015: la Organización para la Colaboración y el Desarrollo Económico (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) no la incluyó en el ranking trienal que mide los estándares de calidad educativa debido a que fue deficiente la muestra tomada entre siete mil quinientos estudiantes de 15 años, consultados sobre ciencia, comprensión lectora y matemática.

“La muestra es demasiado pequeña para garantizar la comparación”, se apunta en la página 320 del volumen I de la prueba, que el día de hoy se propagará en el mundo entero y de la que también se excluyó a Kazakhstán y Malasia. Hace varios meses, las autoridades fueron informadas de la preocupación de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos sobre de qué manera habían sido escogidas las escuelas para afrontar la PISA dos mil quince.
El día de hoy, a las 9.30, en la Casa Rosada, el Gobierno dará una conferencia de prensa para referirse a la prueba que se tomó el año pasado, durante la presidencia de Cristina Kirchner y a lo largo de la gestión de Alberto Sileoni en el Ministerio de Educación de la Nación.

Su sucesor, Esteban Bullrich, va a tener motivo de satisfacción: la urbe de Buenos Aires está en el puesto 38, por encima de los países de América latina, liderados por Chile (44), mas lejísimos de Singapur, que se sitúa al máximo de la tabla.

La situación no es desconocida por el gobierno de Mauricio Macri. Ya en el primer mes del verano pasado funcionarios del Ministerio de Educación de la Nación aceptaron a LA NACION que habían recibido cuestionamientos sobre la muestra por parte de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos. Sin nombrarlo de forma directa, no negaban la eventual responsabilidad que podía caberle al ex- ministro Alberto Sileoni.

“La OCDE amenaza con bajar del ranking al país, aunque a nivel nacional los resultados dan bastante bien”, le dijo un integrante del gabinete de Esteban Bullrich a este diario, si bien por aquellos días no estaba persuadido de que se cumpliera la advertencia.

Todos y cada uno de los Estados participantes tuvieron a mediados de año un informe preliminar que les dejaba contar con una aproximación al trabajo final que se difunde el día de hoy, en Londres, a las 7 de la Argentina. De ahí que la inquietud sobre de qué manera explicar la situación argentina se analiza recatadamente entre el Palacio Sarmiento y la Casa Rosada desde hace mucho tiempo.

Anteayer, el director de Educación y Habilidades de la OCDE, Andreas Schleicher, adelantó en forma exclusiva a LA NACION que el organismo al cargo de las pruebas PISA había descubierto “que un número significativo de escuelas no fue incluido en el listado”. “Por esta razón -advirtió- no podemos descartar la posibilidad de que los resultados para la Argentina hayan sido perjudicados. Es imposible saber, no obstante, en qué dirección son afectados.”

Si bien el día de ayer se conocían las fuertes declaraciones del funcionario de la OCDE, desde el gobierno de Mauricio Macri se optó por el silencio. Las consultas realizadas al Ministerio de Educación consiguieron una sola respuesta: la confirmación de una conferencia de prensa, hoy, a las 9.30, en la Casa Rosada.

Seguramente le tocará al ministro de Educación de la Nación explicar esta mañana qué ocurrió y quiénes son los responsables del sistema de elección de los 7500 alumnos de las doscientos treinta y ocho escuelas públicas y privadas de todo el país, que entre el 31 de agosto y el cuatro de septiembre del año pasado participaron por quinta vez de esta evaluación internacional.

Entre otras muchas cuestiones pendientes de dilucidar, no deja de ser atractivo que esta muestra es más grande que la realizada en 2012, cuando participaron 226 escuelas públicas y privadas del país y 5900 pupilos, y que fue aceptada sin inconvenientes por la OCDE.

Por segunda vez, la ciudad de Buenos Aires participó de forma independiente de la prueba. Comenzó en el relevamiento de 2012, cuando Alberto Sileoni amenazaba justamente con retirar al país de esta evaluación pues los resultados no eran los esperados. En ese momento, el ministro porteño era Esteban Bullrich y su anuncio de contar con un relevamiento específico para la ciudad doblegó el enfado nacional. Para la edición dos mil quince, la urbe se presentó con 59 escuelas y 2000 pupilos.

El cuestionamiento más fuerte que se le hacía a Sileoni era que pese a que el gobierno kirchnerista ya llevaba prácticamente una década liderando la política educativa, más que confirmar un rumbo de mejoramiento se afianzaba uno de deterioro.

El resultado arrojado en 2012 sobre la situación educativa de este país fue contundente: el 53,6 por ciento de los chicos de 15 años no superaba el nivel mínimo de lectura. El 50,9 por ciento no comprendía ciencia y el sesenta y seis con cinco por ciento , no podía resolver cálculos matemáticos.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos había concluido que las calificaciones obtenidas por la Argentina alertaban sobre el peligro del abandono escolar de los adolescentes y sus consecuencias en el futuro: trabajos mal pagos y poco gratificantes, menor participación en el campo político por falta de preparación y peor estado de salud.

En su primer test, en 2000, la Argentina lideraba los países de América latina y se ubicada 37 en el ranking global. En 2003, mientras el país se restituía de la crisis económica y social iniciada a fines de dos mil uno, la decisión política fue no confrontar los saberes educativos de sus adolescentes con los del resto del mundo. En dos mil seis, el país retornó al sistema evaluatorio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos y quedó 53° en la tabla general y 6°, en América latina. En 2009, la situación empeoró: bajó al puesto 58 en el listado global y 7°, regional. En dos mil doce, la situación fue casi afín a la de 3 años atrás: cincuenta y nueve en el ranking internacional y 6° en América latina.

Mientras que la educación argentina no paraba de caer, Chile se consolidó como el mejor sistema de la región: pasó del tercer puesto en 2000 a líder desde 2006 hasta la actualidad.

En la zona son nueve los países que participan de las pruebas PISA: Chile (44 en el ranking global) es el líder; Uruguay (cuarenta y siete), segundo; C. Rica (55), tercero; Colombia (cincuenta y siete), cuarto; México (58), quinto; Brasil (63), sexto; Perú (sesenta y cuatro), séptimo, y Rep. Dominicana (setenta), octavo.

De los setenta Estados que se sometieron a la evaluación, Singapur confirmó su liderazgo y mejoró 7 puntos su calificación en relación con 2012. Japón, segundo en la tabla, asimismo medró 3 puntos. Estonia, tercero, amplió 2 puntos su situación con relación a la evaluación anterior. China Taipei, cuarto, no tuvo cambios entre 2012 y dos mil quince.

Finlandia, uno de los modelos educativos más triunfantes del mundo y más observados desde la Argentina en los últimos años, se situó en el quinto puesto global, mas perdió 11 puntos con relación a la evaluación anterior. Completan los diez primeros puestos Macao (China), Canadá, Vietnam, Hong Kong y P-S-J-G (China).

Cuestión de rendimientos

Los resultados de PISA dos mil quince permiten saber que el 39,1 por cien de los alumnos de Singapur tiene un “nivel genial” en cuando menos una de las 3 asignaturas evaluadas. La proporción de estudiantes con bajo rendimiento en las 3 materias en ese país es del cuatro,8 por cien . El valor medio fijado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos es del quince,3 por ciento (nivel genial) y 13 por ciento (bajo rendimiento).

Tras Singapur, en nivel excelente aparecen China Taipei (29,9 por ciento ), Hong Kong (29,3 por cien ), (veinte con cuatro por ciento ), Japón (25,8 por ciento ), Corea (veinticinco con seis por ciento ) y Macao (veintitres con nueve por ciento ). En cambio, la República Dominicana lidera la tabla de bajo rendimiento en las tres materias, con el 70,7 por ciento , seguida de Argelia (sesenta y uno con uno por ciento ) y Kosovo (sesenta con cuatro por cien ).

La proporción de alumnos porteños con nivel excelente obtenido en por lo menos una de las 3 materias evaluadas es del siete,5 por ciento y la proporción de bajo rendimiento en las tres asignaturas es del 14,5 por cien . En situaciones parecidas se encuentran los sistemas escolares de Letonia, Croacia, Lituania y la República Eslovaca.